Bienes materiales

María Fernandez
María Fernandez

Desde pequeños, cuando nos regalan nuestras primeras monedas, sentimos que aquello que compramos nos pertenece y es solamente nuestro. Aprendemos a compartir lo que es nuestro y también a difenrenciar entre lo que obtenemos y lo que sería algo aún mejor. Siempre buscamos tener más y aquello que nos pertenece podemos llamarlo “nuestros bienes”.

Bienes materiales, por supuesto. Vamos creciendo y cuando trabajamos y comenzamos a estudiar empezamos a darle forma a nuestra profesión. Queremos tener un hogar, una familia, nuestro auto, casa, dinero para las vacaciones y el nuevo tv LCD para el próximo mundial de fútbol. En el mundo que vivimos, nos acostumbramos a tener cada vez más bienes materiales y parece que al ser humano le gusta eso.

Están los que más tienen y los que menos tienen. Desgraciadamente en este planeta son miles y miles los que no tienen nada para repartir en caso de divorcio o separación. Pero ¿Qué sucede cuando alguien que posee una gran cantidad de bienes materiales opta por el matrimonio con alguien que tiene muy pocos bienes materiales? Existen cientos de casos alrededor del mundo de parejas “desparejas” en cuanto a cantidad de bienes y el matrimonio unifica esos bienes materiales. En el caso de divorcio supuestamente todo se debería dividir a la mitad.

Claro que como el mundo avanza a pasos agigantados, las leyes y maneras de plantear un matrimonio han cambiado. Y ahora podemos definir un contrato pre nupcial o durante el matrimonio, en el que se estipulen ciertas “reglas” con respecto a los bienes materiales de cada una de las partes.

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