El jugador paciente en el Poker

María Fernandez
María Fernandez

Como ya hemos manifestado y asegurado en anteriores entregas de éste mismo espacio, el póker no es tan solo un juego de naipes regido por el azar.

Los diferentes grados de habilidad que presentan sus participantes es lo que hace grande, entretenido y apasionante a éste juego.Por lo que atributos como el metodismo, la frialdad, el cálculo preciso y la responsabilidad representan cualidades de suma importancia y que a la vez, dan una clara ventaja a aquellos que las poseen.

En fin, muchos y muy variados resultan ser aquellos aspectos que hay que tener bien claros al momento de comenzar a jugar, pero, sin dudas, hay una cualidad, una virtud que merece un apartado exclusivo, ya que probablemente sea quien comande el batallón de las demás cualidades.

La paciencia.

Es la paciencia el atributo de mayor importancia en el póker y es el que debe ponerse al servicio de las demás, teniendo así, una habilidad paciente, un cálculo paciente y una responsabilidad paciente, por nombrar algunos.

Aquel jugador que logre perfeccionar al máximo su paciencia estará en posición de considerarse a si mismo como un sigiloso y agazapado animal predador, que se oculta entre la maleza en la fría espera de una presa que satisfaga su hambre animal.

No es para nada un misterio que el juego del póker presenta un fuerte condicionamiento por el factor azar, por la combinación aleatoria de los naipes que nos tocan en suerte. Justamente por eso es que la paciencia resulta ser un elemento de medular importancia para el póker. Si recibe cartas ruinosas, no se altere, sea paciente, no sucumba ante los impulsos viscerales que le aconsejaran ciegamente arrojarse al precipicio.

El mero hecho de poder dominar la ansiedad típica que se presenta durante el juego nos pondrá en una situación de privilegio al momento de recibir naipes no del todo productivos. Destaquemos que cuando hablamos del jugador paciente no hacemos referencia al jugador pasivo, sino justamente lo contrario, hacemos referencia a aquel jugador que es capaz de alternar la actitud activa con la pasiva, siempre pacientemente y buscando, con total frialdad, un hueco por donde acceder al mayor beneficio posible.

De todas maneras, recuerde que además de ganar dinero, el principal objetivo del póker es justamente, jugar un buen póker, lo que no será nunca posible si no es por medio de la practica paciente que le mantenga a resguardo y a salvo durante las malas rachas.

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