El sol es beneficioso para mejorar nuestro acné

María Fernandez
María Fernandez

Síganme hasta la región en la que el río Colorado separa Arizona de California. Los aviones a reacción trazan líneas en el transparente cielo de Arizona, mientras que las lanchas fuera borda y los practicantes del esquí acuático dejan surcos plateados sobre las aguas del bello lago Havasu y del río Colorado. En otros tiempos, el desierto fue muchas veces la tumba de los pioneros, pero, ahora, con las presas construidas sobre el Colorado, el hombre ha convertido toda la región en una zona de recreo y la ha llenado de coches, casas y hoteles con aire acondicionado, avionetas privadas, y disfruta del perpetuo buen tiempo y del sol.

Pero no se trata de un paraíso sólo para ricos, hay gente de toda clase y condición. Vienen en motos o en Cadillacs. Duermen en sacos de dormir sobre las arenas de las playas, o en tiendas de campaña, remolques y suntuosos moteles. Se adentran en el agua en neumáticos viejos, colchones de aire, esquís acuáticos, ruidosos fuera borda o silenciosos y lujosos yates.

No obstante tanto los adolescentes motorizados como las jóvenes parejas universitarias padecen un problema común: el acné. El dinero no basta para tener una piel bonita y tampoco se ha encontrado un remedio casero para el acné. Afortunadamente, este fin de semana al sol hará más para combatir el mal que todo lo que puedan haber hecho a lo largo del invierno, incluyendo tratamientos a base de rayos X, píldoras, lociones y jabones, en los que los jóvenes de todo el país se gastan millones y millones de dólares al año. Pero, desgraciadamente, no todos podemos dedicamos a adorar al sol. Hay que estudiar, trabajar, la vida debe seguir… Dos semanas después, los beneficios del sol se habrán esfumado y aparecerán nuevamente las espinillas.

Debe haber una clave para solucionar el problema del acné, que ataca a entre un 75 y un 90 por 100 y ensombrece gravemente la vida de aquellos a quienes afecta pero aunque han intentado una y otra vez encontrar la respuesta, ésta se ¡es escapa a la mayoría de los científicos y dermatólogos. Los rayos X, los rayos Grenz, los rayos ultravioletas, las lámparas de cuarzo, los baños de vapor y los dispositivos que congelan el anhídrido carbónico son algunas de variedades físicas de terapia utilizadas; pero lo único que hemos podido averiguar es que, si lográsemos reproducir un fin de semana al sol en nuestras consultas o dispensarios, podríamos proporcionar un alivio al menos pasajero. Explicaré el porqué en el apartado dedicado a la fisiología.

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