Jonás y la ballena

María Fernandez
María Fernandez

En la tierra de Israel existía un profeta llamado Jonás. Un profeta era aquel que le enseñaba a los demás acerca de Dios y de su amor, Jonás le contaba a sus amigos y sus vecinos como Dios amaba a todas las personas y deseaba lo mejor para ellas.

El enseñaba al pueblo a no imitar las cosas malas que hacían los ninivitas. Nínive era un pueblo donde había mucha maldad en las personas. Pero llego un día en que Dios le encomendó a Jonás una lección muy importante:

– “Jonás, Jonás.” Le dijo Dios.

  • “¡Que alegría oír tu voz Señor!” respondió Jonás.
  • “Tengo una importante misión para ti, hay algunas personas que no están obedeciendo mis leyes y quiero que vayas a enseñarles”. Le dijo Dios.

Dios le mostro a Jonás que la gente de Nínive robaba, no se trataban con amabilidad, los niños de esa ciudad no cuidaban a los ancianos, les hacían muchas travesuras y maldades, otras personas eran perezosas, mentirosas y su rey era el peor de todos.

  • Jonás entonces le replico a Dios: “Si los ninivitas son malos, entonces castígalos con una inundación o un terremoto”.

Pero Dios le contesto:

  • “No, ellos son malos porque no conocen nada de mí, nadie les ha enseñado mis leyes. La misión que te he encomendado es ir a Nínive y hablarle al pueblo sobre mis mandamientos”.
  • “¿Yooo, ir a Nínive?, no quiero, asígname otra tarea” “ellos son los enemigos de mis amigos”. Respondió Jonás.
  • “Háblales acerca de mi amor, porque dentro de cuarenta días si ellos no dejan de hacer lo malo los castigaré por su maldad” le dijo Dios a Jonás.

El profeta estaba tan confundido que decidió huir de Dios. Para alejarse y escapar de Dios decidió tomar un barco y desviar su camino hacia una ciudad llamada Tarsis porque pensó que Dios no lo encontraría allí.

Jonás se dio cuenta que los tripulantes del barco no le pedían a Dios, sino que se inclinaban a estatuas de piedra. De momento sucedió algo inesperado y comenzó una gran tormenta y el barco casi se hundía.

– “! Ohhh, nooo!, nunca había visto una tormenta como esta, el barco se hunde y moriremos” dijo uno de los tripulantes.

Los navegantes se deshicieron de todas las cargas que había en el barco, pidieron a sus dioses que los ayudara, sin embargo, el barco seguía moviéndose sin parar de un lado al otro y el agua los arropaba con fuerza sin poder entender lo que sucedía.

– “Alguien ha traído mala suerte a nuestro barco” asustado dijo un hombre.

Todos decidieron probar a suerte para ver quién era el responsable de todo lo que sucedía. Finalmente señalaron a Jonás.

Los marineros junto a los tripulantes de la barca arrojaron a Jonás al mar e inmediatamente se aquieto. Pero Dios tenia preparado un gran pez que fue y se lo trago. Al despertar Jonás se vio dentro del vientre de un pez completamente solo, duro tres días y tres noches sin poder dormir ni comer y desesperado clamo a Dios:

– “Dios, estoy arrepentido por esconderme de ti, iré a donde tú quieras”.

Luego de eso Dios ordeno al pez que vomitase a Jonás en tierra y le volvió a hablar a Jonás diciendo:

– “Jonás, Nínive está detrás de las colinas, apresúrate, ve y háblales acerca de mi”.

Y Jonás obedeció a Dios y se encamino hacia Nínive, les hablo a todos lo que Dios iba a hacer en esa tierra si no dejaban de hacer lo malo, aun hasta el rey escucho y mando a todo el pueblo junto con niños y animales a abandonar las cosas malas. Dios perdono aquella ciudad y no la destruyó.

 

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