La cigarra y la hormiga

María Fernandez
María Fernandez

Había una vez una cigarra, que era muy holgazana, pero que cantaba maravillosamente. Ella entonaba a todas horas y jugaba mucho en todo lugar. A veces se sentaba en el patio de su casa y veía a su vecina la hormiga que trabajaba sin parar junto a otras compañeras, transportaban los alimentos y provisiones como el maíz, las zanahorias, los tomates, frutas, hojas, algunas ramitas y muchas cosas más.

  • La cigarra estando muy cómoda; desde su hamaca le dijo a la hormiga: “¿No se cansa vecina de estar todo el día almacenando granos? Ahhh, el sol, la briza y la hierba ¿Cómo no disfrutar esto?”.

La hormiga mirándola con cara de enojo, le respondió:

  • “Estamos almacenando comida, en poco tiempo acabará el verano y llegará el invierno, ese día no vas a tener que comer”. “¿te alimentaras entonces con canciones?”, – “tenemos que prepararnos o si no moriremos tanto de hambre o del frio”.

La cigarra replico y le dijo:

  • “Yo lo hare en unos días, mientras tanto disfrutaré de la brisa y flojearé en el río.”

En ocasiones por la noche la cigarra y las hormigas se reunían a orillas de la laguna y se divertían cantando y bailando. Pero, al día siguiente, ya estaba la hormiga y sus amigas con su carga pendientes.

Un día una de las hormigas mientras llevaba unas ramitas al agujero, tropezó y cayó lastimándose una patita, preocupada por que su casa quedaba muy lejos vio que la holgazana cigarra se acercó a ayudar, cargó a la hormiga en sus hombros y salto hasta el agujero.

Pasando el tiempo llego el invierno. Un invierno frío y con mucha nieve que cubría el suelo, como nunca se había visto, se acabó la hierba verde y las frutas maduras.

La cigarra que antes se encontraba segura de poder sobrevivir, temblaba de frío en su casita en la que ya casi no tenia leña para calentarse y los pocos bocaditos de comida se estaban acabando. La pobre y confiada cigarra buscó y buscó alguna hoja verde para poder comer y no consiguió nada, debilitándose así más y más.

En aquel momento recordó que las hormigas habían guardado mucha comida y ramitas bajo el suelo, se acercó a la casa de las hormigas y observo que su vecina estaba sentada y muy abrigadita, saboreaba un buen plato de maíz recién tostado, para luego disfrutar de un rico postre de frutas.

La pobre y moribunda cigarra no tenía aliento ni para cantar un valsecito, muerta del hambre y con pocas fuerzas, se debilitaba más y más. Cuando la hormiga la vio en ese estado, aprovechó la ocasión para hacerle toda una lista de reproches, hasta que de pronto vio que de los ojos de la congelada cigarra caían dos gruesos y helados lagrimones…

La cigarra arrepentida por no haberle hecho caso a su vecina la hormiga le respondió:

  • He aprendido la lección, entiendo el error que he cometido, debí haberme preparado para el invierno por favor dame comida.

Salieron así todas las hormigas a la superficie y aun la reina a ver lo que sucedía, todos recordaron el favor que le hizo la cigarra de trasladar a la hormiga accidentada al hormiguero.

La hormiga amiga de la cigarra la miro y mientras habría de par en par la puerta, le dijo:

  • “Nuestro lugar es muy pequeño para ti, pero construiremos un lugar para que te mantengas caliente. ¡es tan triste pasar todo el invierno sin escuchar tus canciones!”.

Las hormigas buscaron hojas y le dieron calor, dándole alimentos para que pudiera sobrevivir. La cigarra muy arrepentida se sintió agradecida y le hizo una promesa a su amiga la hormiga de trabajar.

Respondiéndole la hormiga le dijo:

– “Recuerda, el que guarda, siempre tiene”.

Video: https://www.youtube.com/watch?v=JUf7nfX6yl0&t=2s

 

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