La princesa y el guisante

María Fernandez
María Fernandez

Había una vez en un reino muy poderoso, una reina tenía un hijo único que cuidaba mucho, lo criaba con lo mejor, los trajes más sofisticados, lo educaban los mejores maestros y mucho más.

El príncipe creció y llegó la hora de casarse.

La reina lo llamó y dijo:

“Un príncipe debe casarse con una princesa, debes tener en cuenta que ella debe ser delicada, inteligente y elegante, con un gran gusto para el vestuario y que sepa comportarse con dignidad”. – “Ahhh, y lo más importante, en que deberás fijarte es que su voz sea como la de un ángel”.

El príncipe de acuerdo con la reina, partió junto a sus criados en busca de una esposa. Viajó muchos días por los reinos cercanos y acercándose a un castillo lo recibió un rey ante el que se presentó.

El rey encantado con el príncipe, observando que era guapo y educado, lo llevo a ver a su hija que aun estaba soltera. El príncipe emocionado, al ver a la bella princesa en su habitación estudiando un poema y que vestía muy bien, la saludo amablemente, pero al escuchar la voz ronca de la chica no lo convenció y se fue decepcionado para continuar su búsqueda.

Al llegar a otro castillo se presentó al rey, él y la reina estaban felices por ser atractivo y lo invitaron a conocer a la princesa. El príncipe vio a una hermosa princesa sentada en la mesa comiendo. El la saludo cortésmente, pero ella no lo miro, pues comía ansiosamente. El príncipe triste salió de allí y siguió su camino.

Después de viajar muchos días, por muchos lugares, el príncipe no encontró una chica adecuada para casarse. Decepcionado regresó a su reino, al recibirlos sus padres, él les conto la historia de su viaje.

  • “Ohh hijo, que pena, seguro que tu vida había sido muy triste si te casaras con alguna de esas chicas”.

De acuerdo con la reina, el príncipe regreso a su habitación. Pero esa noche desde su ventana el príncipe veía venir a alguien, llamaron a la puerta, y era una chica preciosa que llevaba una capa muy pesada y estaba empapada debido a la lluvia.

El príncipe bajó a oír la dulce voz de la chica.

  • “Mi guía se perdió en la lluvia y yo seguí la luz de tu castillo, ¿podrían darnos cobijo esta noche?”. Dijo la chica.
  • “Por supuesto sois bien recibidos”. Respondió el príncipe.

El príncipe le dio la bienvenida al castillo y le tuvo su capa, al verla pensó que era la chica más hermosa que había visto en su vida. Mando a sus criados que cuidaran de la chica y fue a la reina a informarle todo lo acontecido.

La reina fue a ver a la chica y no le gusto a primera vista y dijo:

  • “No es una princesa hijo, mira su vestido sucio, y no tiene criados”.
  • “Pero madre no había visto una chica tan hermosa caminar con tanta elegancia” dijo el muchacho.

La reina se dio cuenta que el príncipe se había enamorado e ideo un plan para demostrar que no era princesa y la puso a prueba.

  • “Esta noche dormirá en una cama real y bajo diez lujosos colchones le pondré un guisante crudo, si es una princesa sentirá el guisante”. Dijo la reina.

La reina ordeno colocar el guisante bajo la cama y le puso una escalera para subir en ella. La chica no pudo dormir toda la noche y por la mañana llamo al criado:

  • “No he dormido toda la noche es como si tuviera un ladrillo debajo”.

La queja llego a oídos del príncipe y la reina e inmediatamente fueron hasta ella y el príncipe le dijo:

  • Veo que eres una verdadera princesa, por favor cásate conmigo.

El príncipe y la princesa se casaron y vivieron felices para siempre. Fin.

 

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