Omega 3 y el cáncer

María Fernandez
María Fernandez

El omega 3, uno de los nutrientes más investigados actualmente en el mercado, se ha relacionado frecuentemente con el cáncer. Los beneficios para la salud que otorga el omega 3 son muy numerosos, y entre ellos se encuentra el control de muchos tipos de cáncer.

Este nutriente, gracias a las grasas que contiene, es altamente recomendable de consumir si se espera mejorar la salud. La ayuda que otorga para la salud se ha comprobado en repetidos estudios, especialmente si se ingiere correctamente, siguiendo la dosis recomendadapor los doctores.

¿Por qué es bueno el omega 3 en caso de querer controlar el cáncer?

El consumo de omega 3 reduce el crecimiento de las células cancerígenas en los humanos. También dificulta el movimiento de las células malignas, así que reduce el riesgo de propagación del cáncer mediante la metástasis, y mitiga el proceso de invasión de estas células; de esta manera es mucho menos probable que se sufran los efectos secundarios que acompañan la propagación de la enfermedad. Este último punto es realmente importante, pues un buen porcentaje de muertes causadas por el cáncer se deben a los tumores secundarios provenientes del proceso de la metástasis. Como efecto adicional, el omega 3 es altamente beneficioso para ayudar al sistema inmunológico cuando se trata de pacientes con cáncer.
Como el omega 3, debido a sus ácidos grasos específicos, mitiga y a veces detiene el desarrollo de las células malignas, tiene un efecto positivo en evitar la evolución de ciertos tipos de cáncer; algunos de ellos son el cáncer de mama, el cáncer de colon y la leucemia.

Al ser un factor clave en la lucha contra el cáncer, es importante saber la dosis en la que se puede y debería consumir el omega 3 en personas con esta enfermedad. Según estudios científicos, cuando el paciente se encuentra en la fase inicial, consumir 0,5 gramos de ácidos grasos provenientes del omega 3 reduce en un 24% el riesgo de que se dé la metástasis. La dosis máxima recomendada por día es de 0,3 gramos por cada kilogramo de peso corporal.

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