Pollo al ajillo a la mexicana

María Fernandez
María Fernandez

El pollo al ajillo a la mexicana es una pequeña muestra de la fusión de sabores que existen en el mundo, siendo el origen principal de la receta, español, pero incorporando un ingrediente característico que le aporta ese sabor mexicano: el chile guajillo.

La diversidad culinaria que se puede encontrar en el mundo es realmente amplia, por lo que la fusión de muchas tradiciones, ingredientes locales, y tipos de cocina, han creado a lo largo de los años, diferentes platillos que traen consigo características únicas resaltantes.

Esta preparación del pollo al ajillo a la mexicana, como bien lo indica su nombre, tiene como protagonista al pollo como proteína principal, sazonado con una mezcla de sabores básicos, pero que aportan al paladar una distinción de ingredientes inigualable.

El procedimiento de preparación para el pollo al ajillo a la mexicana es realmente sencillo, ya que no solo se puede cocinar en menos de treinta minutos, sino que, además, requiere de muy pocos ingredientes.

De acuerdo con la historia de los platos, y con la tradición mexicana en específico, este platillo en realidad es una base para cualquier otro tipo de proteínas; puesto que se trata de la fusión de ajo, con el chile guajillo, este último le aporta el picante distintivo de la mayoría de los platos mexicanos.

Para preparar este pollo al ajillo a la mexicana para cuatro personas, se necesitan los siguientes ingredientes:

  • 1 pollo entero
  • 5 dientes de ajo (si se desea profundizar más el sabor, se puede aumentar la cantidad).
  • 1 chile guajillo entero o en polvo
  • 250ml de vino blanco
  • 250ml de caldo de pollo
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 hoja de laurel
  • 2gr de tomillo o romero fresco
  • 1 rama de perejil para decorar
  • 70ml de aceite vegetal

Lo primero que se debe hacer para preparar este delicioso platillo mexicano es despresar el pollo, separar las pechugas, los muslos y las alas para poder cocinarlas.

Así mismo, es necesario contar con una sartén o cacerola de fondo, para que no se derramen los líquidos al momento de incorporarlos a la receta.

Luego de que se tienen ya las piezas de pollo separadas, se corta en brunoise el ajo y el chile guajillo si éste se tiene entero.

Es importante resaltar que, si se desea una preparación un poco más picante, es recomendable usar el chile guajillo chico. Por el contrario, si solo se desea aportar un ligero sabor picoso al pollo, es mejor usar el chile guajillo ancho, el cual tiene un sabor mucho más intenso.

Ahora, se procede a agregar el aceite al sartén a fuego medio, cuando éste esté caliente, agregar el ajo y el chile (solo si se tiene entero) hasta que desprendan todo su sabor, es decir, se cocina aproximadamente por unos dos minutos, revolviendo para que no se quemen ni se peguen.

Mientras esto se cocina, se sazonan las piezas de pollo con la sal y la pimienta al gusto, las hojas de tomillo o romero, y el chile si se tiene en polvo. Luego que se han desprendido todos los sabores, se incorporan las piezas de pollo y la hoja de laurel. Se deja dorar por tres minutos.

Se sube la llama a fuego fuerte y se agregan el caldo de pollo y el vino blanco, al romper ebullición, se baja la llama a fuego medio, se tapa y se deja cocinar entre 20 a 25 minutos hasta que el pollo esté cocido y se haya reducido el líquido a una salsa ligera. Se puede acompañar con cualquier guarnición.

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