Salamandra de cuevas o Proteus anguinus

María Fernandez
María Fernandez

El proteus anguinus, mas usualmente conocido con el nombre de proteo o salamandra de cuevas, es un animal que puede encontrarse en algunas cuevas de Croacia, Bosnia y Herzegovina y Eslovenia. Se trata, pues, de un extraño animal de nuestra fauna europea que antiguamente se relacionaba con la cría del dragón.

La anatomía de este animal es muy similar a la de una serpiente con una longitud que oscila entra los 20 y los 30 centímetros de longitud, aunque algunas especies pueden superar esta cifra. Con un cuerpo en forma de cilíndro de grosor irregular, este animal presenta una cola aplanada por los lados y rodeada de una aleta.

Sus extremidades son de escaso tamaño y sus órganos internos son visibles a través de la piel del abdomen, lo cual resulta bastante característico de este animal. Al igual que los peces, el proteo respira a través de unas agallas exteriores que tiene situadas en los laterales de su cabeza, reconocibles por su color rojo y su particular forma que recuerdan a las plumas de un ave.

La diferenciación entre los dos sexos de este animal es difícil, ya que no presentan rasgos importantes que permitan estableces con claridad una diferenciación sexual, excepto el tamaño de la cloaca, que es ligeramente mayor en las hembras.

Un embrión de proteo necesita alrededor de unos 140 días (casi cuatro meses) para alcanzar su desarrollo completo. Aunque las larvas pueden poseer un adulto pasados los cuatro meses, la duración de su desarrollo es variable dependiendo de la temperatura del agua en la que se encuentro. Hasta los 14 años, sin embargo, no alcanzan la madurez sexual y no pueden fecundar nuevos huevos en el interior de la hembra.

Cada hembra puede poner hasta 70 huevos, los cuales los ocultará entre las rocas para que estén protegidos durante su desarrollo hasta su eclosión, tras la cual, no experimentará metamorfosis, conservando sus características de larva. Por su forma de nadar, haciendo ondular su cuerpo alargado en el agua, puede recordar al de una anguila o una serpiente acuática. Su esperanza de vida ronda los 60 años, aunque en cautividad, se han registrado casos de proteos que han alcanzado los 70 años.

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